A comienzos de 1983 eran 70 los buques gallegos que operaban en las pesquerías de calamar y pota de Boston, con dos zafras al año y buenas rentabilidades, sobre todo en la primera especie. Terminaron expulsados tras la entrada de España en la CEE por el supuesto «incumplimiento» de acuerdos comerciales con Washington, aunque el sector siempre achacó el veto a la postura anti OTAN de Felipe González en 1981
Pero había muchos más. Unidades como Altamar, Campa de Torres, Cieisa Once, Cieisa Doce, Nuevo Mundo, Sobroso, Ciudad de Cristal, Flipper o Piñeiro Correa. «La pesquería de calamar era muy rentable», abunda otro empresario consultado. Se hacían trabajos de pequeñas reparaciones o relevos en muelles de Nueva York, con el «extremo cuidado» de que no se hubiera colado una sola langosta en medio de los cefalópodos, «ni siquiera una pata en la cocina».
La pesca gallega, expulsada del caladero de Boston.Eran en torno a 70 los buques pesqueros gallegos que operaban en el caladero de Boston para la pesca de calamar y pota. Su expulsión de aguas norteamericanas obligó a la flota a buscar alternativas en el Cono Sur o en Sudáfrica.
Autor: Lara Graña / Faro de Vigo | Lea el articulo completo aqui